Hazlo

Seguro que hay algo que te encantaría hacer desde hace mucho tiempo. HAZLO

Seguro que hay un lugar al que te encantaría ir y no paras de darle vueltas.

Seguro que siempre hay alguna excusa, algún miedo o algún por qué.

Cambia las excusas por motivos, los miedos por ganas y los ¿por qué? por un fácil ¿por qué no?

Coge las maletas y haz ese viaje. Decídete a hacer lo que tanto tiempo llevas aplazando a mañana.

El mañana ya vendrá, y entonces buscaremos nuevas cosas para hacer, nuevos lugares y nuevos sueños.

Pero primero remata los de hoy. Vive el ahora. Sin sueños a medias, sin viajes soñados. Te encantaría hacerlo? HAZLO

Y mañana más y mejor, pero hoy que te quiten lo bailao

Atrévete a bailar cada día como si nadie te viera. Y mientras tu bailas, el resto del mundo si quiere, que hable.

Si te encantaría hacerlo, deja de buscar excusas, olvídate de los miedos y HAZLO.

 

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Soñamos?

Detrás de cada sueño hay mucho esfuerzo, mucho tiempo y mucho coraje.

Detrás de los sueños hay personas excepcionales. Personas que nunca se rindieron.

Detrás de los sueños hay caídas, días grises y miles de lágrimas, días de imposibles y de fracasos.

Detrás de los sueños siempre hay cabezotas que a todos los que les dijeron NO, siempre contestaron NO NI NA.

Detrás de los sueños hay personas que decidieron que lo conseguirían. Personas que nunca perdieron la ilusión. Personas que hicieron de su pasión su vida.

Detrás de los sueños siempre hay soñadores capaces de convertir lo imposible en realidades.

Detrás de cada sueño hay alguien que decidió que iba hacer su sueño realidad. Y se lo creyó tanto que lo consiguió.

 

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Bailamos?

No, no somos perfectos, pero sabes que.. Que más da?? Hubo un tiempo que hablabas con miedo, mirando al suelo, pero se acabó. Hubo tiempo que no te gustaba tu cuerpo, ni siquiera tus zapatos, pero ya no. Hubo un tiempo que no te gustaban tantas cosas, que pensabas ser un auténtico desastre, pero eso fue ayer.

Hoy hablas mirando a los ojos. Hoy quieres ser feliz, y hasta un poquito caradura, pero poco eh? Hoy decides meterte en el grupo de los disfrutones, de los viajeros y de los que viven su vida sin importarles el que dirán. Hoy sabes que no somos perfectos, pero que más da eso? Nadie lo es. Hoy te permites ser tú con tus errores y tus alegrías, con tus locuras y tus razones. Hoy te dejas llevar, y te crees eso de que hay empezar a pensar menos y sentir más. Hoy dejas de preocuparte por tanto y por todo, y empiezas a bailar.

Porque lo bailado nadie te lo quita, y porque hay que bailar como si nadie te viera.

Bailamos?

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Un poquito más de ti

Y un día de repente, te sientes tú.

Te compras una agenda de colores, para apuntar todo lo que te gusta. Te ríes, te relajas, dejas de pensar en tanto para pensar un poco más en ti.

Un día de repente te das cuenta que cuidar de los demás empieza por cuidarse a uno mismo. Te priorizas, y ves que tu opinión es igual de valida que la de todos los demás. Empiezas a creer en ti más que nunca y por alguna razón que no conoces, las cosas empiezan a salir bien. Los sueños empiezan a cumplirse, porque cuando crees en ti y crees en ellos, los sueños se convierten un poco más en realidad, se acercan, y casi casi se tocan.

Un día de repente, ves los problemas desde la distancia, y aprendes a poner a cada uno en su lugar, y en ese momento parece que casi todos los que creaban problemas sin parar, dejaron de importar. En realidad te das cuenta, de que nunca debieron importarte, porque nunca lo merecieron.

Un día de repente, aprendes a no sentir culpas por equivocarte. Porque todos cometemos errores. Pero lo importante es aprender de todos y cada uno de ellos. Equivocarse es imprescindible para aprender.

Aprendes a disfrutar de todos los momentos que puedas. Y cuando los momentos no se dan, aprendes a crearlos. Pero sobre todo aprendes a dejar de preocuparte por todos los “y si” que pasan por tu cabeza. Dejas de preocuparte por tanto y por todo. Y aprendes a mirar las cosas con otra actitud, y empiezas a convertir esos “y si” en unos “y si resulta que todo sale bien?”. Es más divertido, y a veces funciona.

Defiendes eso en lo que crees pero sobre todo defiendes lo que eres. Sin miedos. Sin dudas. Porque un día de repente eres más tú que nunca y menos de aquello que te dijeron que tenías que ser, los que nunca supieron como eras.

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Viajamos?

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Ah y por supuesto os daremos un montón de razones para no para de viajar.

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A ti mujer…

Y a ti mujer….

Que lo eres todos los días del año, pero que hoy en especial te dan un montón de pequeños y merecidos homenajes…

Podemos hablar de coraje, de sacrificio, de valentía, de fortaleza, de belleza y de mil cosas más, pero vamos a hablar de igualdad. Porque que eres un montón de cosas eso ya lo sabes muy bien. Porque no necesitas una imagen con mil palabras bonitas para creértelo, porque lo eres, todo eso y mucho más.

Pero queda mucha lucha por la igualdad. A muchísimos niveles.

Hablemos de igualdad, empezando por nosotras mismas, por aprender a dejar las culpas fuera, por creernos que merecemos luchar por nuestros sueños, es más, por atrevernos a soñar. Empecemos por aprender a elegir viajes que queremos hacer, y hacerlos sin justificantes ni excusas. Empecemos por no permitir que nadie nos haga dudar de nosotras mismas por ser mujer, que nadie nos intimide, que nadie nos haga sentirnos pequeñitas. Porque no lo somos, y allá él, con quien lo piense.

Empecemos por aprender a priorizarnos. A creernos que tenemos todo el derecho del mundo a hacerlo, como todos los demás. A no tener que hacer 4 cosas en el tiempo de 1, donde se ha visto que la igualdad sea hacer 4 cosas cuando solo deberías hacer 1. Eso no lo dijo nadie.

Empecemos a no pensar que hay tareas que son nuestras, porque señores las responsabilidades compartidas son eso, compartidas.

Empecemos a no ponernos limites a nosotras mismas, y a dejarnos los no podré o los no me dejaran en casa.

Sigamos con dejar de juzgarnos, de exigirnos, por aprender a tratarnos a nosotras mismas igual de bien que somos capaces de tratar a los demás.

Quiérete, mímate, camina con la cabeza bien alta, lucha por lo que quieres, nunca dudes en tu capacidad por ser mujer, no te veas obligada a entrar en una 36, y empieza a mirarte y decir, sí señor, aquí estoy yo, con tantos miedos como ganas, pero con los mismos derechos y obligaciones. Permítete equivocarte, perdónate, acéptate, respétate, inténtalo todo, disfruta, relájate, y siempre mímate. Quiérete mucho y créete que vales tu peso en diamantes.

Ese día tu nos harás estar una poco más cerca de la igualdad. No podemos cambiar a todo el mundo que nos rodea, pero si podemos empezar el cambio en nosotras mismas.

Nunca olvides que el machismo no es más que la cobardía de los que no se creen capaces de estar a tu altura, no permitas que alguien que no sea crea capaz, te diga que tú no podrás, y muchísimo menos por ser mujer.

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Y si solo depende de ti?

No podemos esperar resultados diferentes haciendo siempre lo mismo. No podemos echarle la culpa a todo lo demás. A veces depende de uno mismo, de nosotros mismos. A veces hay que lanzarse, ponerse el mundo por montera, creérselo y a por ello.

A veces hay que dejar de caminar en la misma dirección y perderse un poquito. Perder el equilibrio para recuperarlo más y mejor. A veces hay que parar, pensar, priorizar, y elegir.

Si arriesgas, hazlo de verdad. Si te lanzas, hazlo de verdad. Si quieres cambios, haz por que las cosas cambien. Y si no, deja las cosas como están.

Siempre digo que hay dos tipos de personas, los que se conforman y son felices así, y los inconformistas a los que los sueños se les quedan pequeños, los que piensan en gigante.

Los que  ven como otros consiguen sus sueños, y los que viven los suyos propios.

Hay dos tipos de personas, y a veces hay que elegir en cuál es el tuyo.

A veces, solo a veces, los cambios dependen de uno mismo.

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