Vibremos

Vibremos con cada cosa que hagamos, vibremos de locura. Con cada sábado y por qué no, con cada lunes también. Con cada momento, que al final es lo que cuenta, los momentos. Con cada día en el que nos falten horas, y con aquellos en los que no tengamos un solo plan.

Que la rutina está muy bien, nos da estabilidad, equilibrio, nos mantiene pegados a la realidad, pero digo yo que habrá que ponerle un poquito de locura. Un poquito de eso que nos emocione de verdad, de eso que nos haga vibrar. Dejarnos llevar. Cerrar los ojos y pensar bonito. Sin límites, sin miedos. Bueno quizá con un poquito de miedo sí, pero el justo que no nos impida intentarlo. Vibremos sin que nos importe el qué dirán, total van a decir igual, así que puestos a ello, haz eso que quieras hacer, eso que te haga vibrar, pero de verdad.

Si quieres viajar, viaja. Si quieres saltar, salta. Si quieres volar, vuela. A tu ritmo, a tu manera, pero no dejes de hacerlo. Recuerda ponerle un poquito de eso que tanto te gusta a la rutina, es mucho más divertido. Y te permite no dejar de vibrar.

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Celebra

Tenemos la curiosa manía de dejar de celebrar. De aplazar, de pensar que no es importante, que no tenemos tiempo, que no nos queda dinero y mil excusas más. Porque celebrar requiere de tiempo, de ganas, de imaginación. De pensar que nos lo merecemos.

Tenemos la curiosa manía de llenarnos de obligaciones, de listas de tareas, del corre corre y del no puedo parar. Se nos olvida pensar que merecemos mucho más. Se nos olvida querernos. Priorizarnos. Celebrar todas y cada una de las cosas que se puedan celebrar.

Por todo lo alto. Con o sin dinero. Con un pequeño detalle, con un pequeño parón. Con un me lo merezco por todo lo alto. Con algo que te guste. Es cuestión de ganas. De querer.

Tenemos que aprender a que hay que celebrar. Como meremos. Como se merece la ocasión. A olvidarnos de vivir para listas enormes de tareas. Hay que dejar un pedacito de tiempo para celebrar. Pero un pedacito bien grande. Porque vivir a veces también es celebrar, también es disfrutar, sin culpas y sin más.

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No pierdas el sur..

Para no perder el norte, recuerda tener siempre un poco de sur.

Para no perder el equilibrio, recuerda perderlo de vez en cuando.

Para tener una vida sensata, recuerda hacer locuras alguna vez.

Para mantener nuestra parte seria, correcta, sensata, la de los miedos y las culpas, es necesario tener siempre un poquito de nuestra parte loquita, divertida. La de las carcajadas y la de romper con las rutinas.

Nunca perdamos el sur, porque seremos incapaces de mantener el norte.

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Protagonista de tu historia

Conviértete en el protagonista de tu historia, que para algo es tuya.

Llénala de momentos, de tu gente, de todo eso que te saque una sonrisa, o una carcajada de esas políticamente incorrectas.

Llénala de intentos, de fracasos, de volver a intentar, de conseguir un montón de cosas. O ninguna, pero siempre inténtalo una vez más.

Llénala de vino bueno, de coca colas, de zumos o de agua, pero que te esté bien bueno

Llénala de pequeños detalles, de esos que marcan la diferencia, de esos que solo se te ocurren a ti.

Llénala de cosas geniales, de personas que sumen, de las que aportan, de las que quieren de verdad.

Llénala como el que llena una mochila, aprovechándola al máximo y llenándola de historias. De historias geniales.

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Haz las maletas de vez en cuando..

Dicen que una vez al año hay que estar en un lugar que no hayas estado antes.

Te diré que por lo menos una vez al año tienes que hacer algo nuevo, probar algún sabor exótico, romper la rutina, comprarte una maleta de colores, y unos billetes de avión a lo loco. Buscar un destino, cogerte vacaciones, ir a ese lugar que tanto has soñado, aprenderte una canción con la que bailar a tu manera, hacerte un selfie poniendo morritos, o cara seria, lo que más te guste, pero con un fondo bien chulo.

Te diré que por lo menos una vez al año, hay que hacer cosas diferentes. No se trata de subir en globo, ni de recorrer Santorini a lomos de un burro, o sí, pero sea lo que sea, que te haga mucha, mucha ilusión. Porque de vez en cuando hay que reírse a carcajadas de esas que te duelan la tripa.

Dicen que un viaje se disfruta tres veces, al prepararlo, al hacerlo y al recordarlo.

Hacemos las maletas?

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Espera menos

A veces nos empeñamos en seguir un camino por inercia. Nos apagamos poquito a poco, nos volvemos grises porque nos acostumbramos a pensar que aspirábamos a mucho. Que soñábamos demasiado alto para no saber volar. Nos conformamos.

Nos han dicho muchas veces que todo empieza con un cambio de actitud. Que todo empieza por creer en uno mismo. Pero aquí entre nosotros, a veces resulta un pelín complicado. Pero como somos cabezotas, siempre lo intentamos todo una vez más. Poquito a poco. Pasito a pasito.

Entonces es cuando cerramos los ojos y pensamos aquellos que nos encantaría que pasara. Se nos escapa una sonrisa mientras pensamos que nunca pasara…  o sí, no lo sabemos, pero entonces decidimos esperar y mientras esperamos sin que pase, nos quejamos de la mala suerte, de que nunca nos pasen cosas fantásticas. Ah y buscamos excusas, excusas que nos ayuden a seguir esperando sin hacer nada. Entonces es cuando toca reaccionar. Dejar de esperar, que ya está bien y la verdad resulta un pelín aburrido. Toca empezar a cambiar las cosas, a poner el mundo patas arriba si hace falta, a mover lo que sea para que esas cosas pasen. Porque los sueños, las cosas fantásticas no se esperan, se persiguen. 

Quizá las consigamos, quizá no, pero es mucho más divertido y a veces, solo a veces, cuando se cambian las cosas todo se pone en el sitio adecuado, y sucede….

Hay que esperar menos y mover más… Nadie luchara por tus sueños así que hazlo tú.

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Cree en ti…

Sería complicado vivir sin pasiones, vivir sin ilusiones, vivir sin sueños. Demasiado aburrido quizás. Alguien me contó una vez, que es mejor ser realista, no creer en imposibles y escuchar a todo aquel que te indica el camino a seguir. Ese camino que ya está hecho. Ese que otros ya siguieron, y entre nosotros, que no les llevo a ninguna parte.

Yo te diré que los sueños a veces se consiguen, que es más chulo no dejar que nadie te marque tus límites, y que sigas adelante cuando nadie más crea en ello.

Porque es en ese punto, justo ahí donde está la diferencia. Donde se esconde la clave para conseguirlo. El punto que separa a los que abandonan de los que lo consiguen. A los inconformistas de los sensatos. A los soñadores de los realistas. El punto que marca a esos locos que se creen tan capaces de conseguirlo, que son los únicos que lo consiguen.

Cree en ti, siempre. Es hora de demostrar la pasta de la que te hicieron.

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