Soy

Soy de no esperar el momento perfecto para hacer las cosas. De cenar sushi un miércoles o comer con vino un lunes, sin importar que alguien considere que los lunes no se celebran.

Soy de vivir cada momento. De buscarlos y de cuando no existen, crearlos.

Soy de quedarme con lo importante y a dejar ir el resto. De mirar los problemas desde la distancia, con otra perspectiva. Porque a veces desde la distancia justa desaparecen, a veces no son tan grandes, ni dan tanto miedo.

Soy de principios innegociables y de poner el corazón antes que la razón. De olvidar decepciones, y dejar ir los rencores. Al fin y al cabo no llevan a ningún sitio.

 Soy de luchar por lo creo, pero sobre todo luchar por lo que soy. Sin importarme el qué dirán. De eso ya se ocupan los demás..

Soy de sensaciones, de dejarme llevar y de sentir mucho. De no entender la cordura sin locura, ni el norte sin un poquito de sur.

Soy de pensar que hay que soñar en grande, creer que la magia sigue existiendo, y no hacer nada sin pasión.

Soy de intentar ser feliz, que para eso estamos.

 

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Arriesga

Que quien no arriesga no gana dicen, y tampoco pierde.

Ni frio ni calor, ni norte ni sur, siempre en un punto medio. Sin miedos y sin sueños.

Que lo fácil es pensar que hay gente con suerte, que a ti no te pasará nada chulo, que eso que tanto quieres no está hecho para ti.

ARRIESGA. Así en mayúscula y bien grande.

Déjate de medias mitades, de excusas y de tanto por qué. Búscate un montón de Por qué no?”. Búscate tantas razones como miedos. Déjate de complicaciones añadidas, si no te gusta cámbialo. Ya buscaremos el cómo, ya encontraremos la manera, pero para eso hay que querer, hay que intentar. Que fallar y que arriesgar.

Déjate de opiniones de aquellos que nunca tendrán el valor de hacerlo. Recuérdales que sus opiniones son solo son eso, opiniones.

Déjate de pensar tanto y pasemos a arriesgar. A vivir cada aventura. A luchar por lo que mereces, porque te lo mereces. A pensar dejándote llevar. A pensar estando dispuestos a arriesgar.

 

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Vibremos

Vibremos con cada cosa que hagamos, vibremos de locura. Con cada sábado y por qué no, con cada lunes también. Con cada momento, que al final es lo que cuenta, los momentos. Con cada día en el que nos falten horas, y con aquellos en los que no tengamos un solo plan.

Que la rutina está muy bien, nos da estabilidad, equilibrio, nos mantiene pegados a la realidad, pero digo yo que habrá que ponerle un poquito de locura. Un poquito de eso que nos emocione de verdad, de eso que nos haga vibrar. Dejarnos llevar. Cerrar los ojos y pensar bonito. Sin límites, sin miedos. Bueno quizá con un poquito de miedo sí, pero el justo que no nos impida intentarlo. Vibremos sin que nos importe el qué dirán, total van a decir igual, así que puestos a ello, haz eso que quieras hacer, eso que te haga vibrar, pero de verdad.

Si quieres viajar, viaja. Si quieres saltar, salta. Si quieres volar, vuela. A tu ritmo, a tu manera, pero no dejes de hacerlo. Recuerda ponerle un poquito de eso que tanto te gusta a la rutina, es mucho más divertido. Y te permite no dejar de vibrar.

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Celebra

Tenemos la curiosa manía de dejar de celebrar. De aplazar, de pensar que no es importante, que no tenemos tiempo, que no nos queda dinero y mil excusas más. Porque celebrar requiere de tiempo, de ganas, de imaginación. De pensar que nos lo merecemos.

Tenemos la curiosa manía de llenarnos de obligaciones, de listas de tareas, del corre corre y del no puedo parar. Se nos olvida pensar que merecemos mucho más. Se nos olvida querernos. Priorizarnos. Celebrar todas y cada una de las cosas que se puedan celebrar.

Por todo lo alto. Con o sin dinero. Con un pequeño detalle, con un pequeño parón. Con un me lo merezco por todo lo alto. Con algo que te guste. Es cuestión de ganas. De querer.

Tenemos que aprender a que hay que celebrar. Como meremos. Como se merece la ocasión. A olvidarnos de vivir para listas enormes de tareas. Hay que dejar un pedacito de tiempo para celebrar. Pero un pedacito bien grande. Porque vivir a veces también es celebrar, también es disfrutar, sin culpas y sin más.

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No pierdas el sur..

Para no perder el norte, recuerda tener siempre un poco de sur.

Para no perder el equilibrio, recuerda perderlo de vez en cuando.

Para tener una vida sensata, recuerda hacer locuras alguna vez.

Para mantener nuestra parte seria, correcta, sensata, la de los miedos y las culpas, es necesario tener siempre un poquito de nuestra parte loquita, divertida. La de las carcajadas y la de romper con las rutinas.

Nunca perdamos el sur, porque seremos incapaces de mantener el norte.

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Protagonista de tu historia

Conviértete en el protagonista de tu historia, que para algo es tuya.

Llénala de momentos, de tu gente, de todo eso que te saque una sonrisa, o una carcajada de esas políticamente incorrectas.

Llénala de intentos, de fracasos, de volver a intentar, de conseguir un montón de cosas. O ninguna, pero siempre inténtalo una vez más.

Llénala de vino bueno, de coca colas, de zumos o de agua, pero que te esté bien bueno

Llénala de pequeños detalles, de esos que marcan la diferencia, de esos que solo se te ocurren a ti.

Llénala de cosas geniales, de personas que sumen, de las que aportan, de las que quieren de verdad.

Llénala como el que llena una mochila, aprovechándola al máximo y llenándola de historias. De historias geniales.

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Haz las maletas de vez en cuando..

Dicen que una vez al año hay que estar en un lugar que no hayas estado antes.

Te diré que por lo menos una vez al año tienes que hacer algo nuevo, probar algún sabor exótico, romper la rutina, comprarte una maleta de colores, y unos billetes de avión a lo loco. Buscar un destino, cogerte vacaciones, ir a ese lugar que tanto has soñado, aprenderte una canción con la que bailar a tu manera, hacerte un selfie poniendo morritos, o cara seria, lo que más te guste, pero con un fondo bien chulo.

Te diré que por lo menos una vez al año, hay que hacer cosas diferentes. No se trata de subir en globo, ni de recorrer Santorini a lomos de un burro, o sí, pero sea lo que sea, que te haga mucha, mucha ilusión. Porque de vez en cuando hay que reírse a carcajadas de esas que te duelan la tripa.

Dicen que un viaje se disfruta tres veces, al prepararlo, al hacerlo y al recordarlo.

Hacemos las maletas?

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